Detesto la invariabilidad de mis días, el ir y venir tan rutinario. Es en ese momento de monotonía cuando decides cambiar, pero te puedes cortar el pelo, teñirlo, hacerte un piercing, un tatuaje, comprar ropa, un computador o una pizza, pero sigues siendo el mismo. En cambio si viajas, los viajes siempre te cambian. Conocer cosas nuevas siempre te cambia. Necesito un viaje.
Hoy quería tanto conversar con alguien, y nadie quería conversar conmigo.
Cuando faltan las palabras, entonces falta todo.










